Nace Emaresa mientras el país vivía un clima político más bien beligerante.. El ingeniero civil Wolfgang Lein vio en la contingencia una oportunidad que no dudó en tomar. En su visión y compromiso con el trabajo, se fundaron los primeros pilares de una compañía que ya tiene más de 50 años. No fueron años fáciles, pero sirvieron para definir el carácter de la empresa e instalar Una nueva ley sobre sociedades anónimas en Chile, motivó a los ejecutivos de la empresa a diferenciarse aún más en el mercado. Así, se deja atrás el nombre Emasa y se estrena Emaresa, con el apellido Ingenieros y Representaciones. Este paso a la adultez, también llevó consigo el traslado de las funciones a los primeros galpones de calle Santa Adela, dando una holgura operativa añorada por esos días. Mil metros cuadrados y un container, recibieron a un equipo de 27 personas, quienes continuaron trabajando focalizados en las áreas de Construcción, Forestal e Industrial. Ya en 1990, necesidad de un lugar más amplio para trabajar con las vigas, se hizo cada vez más clara. Bastó que un día Wolfgang Lein llegara a la empresa por un camino distinto al habitual, para notar que un terreno muy cercano a las instalaciones estaba en venta. Pertenecía al Molino Geredia y las condiciones comerciales se ajustaban perfecto a las expectativas del empresario, quien tres años después, cortaba la Emaresa se consolida en el mercado y fortalece su capacidad para desarrollar nuevas oportunidades de negocio. Con la llegada del nuevo milenio, la empresa suma a su operación las divisiones de Aseo Industrial, Distribución y Generación, en línea con su filosofía de especialización e independencia operativa al servicio del cliente. Este crecimiento refleja Un nuevo liderazgo asumió en Emaresa para enfrentar los desafíos de una etapa más compleja. La transición fue planificada con anticipación: desde 1997, el Directorio y Wolfgang Lein habían definido un plan de sucesión a 10 años. Como parte de este proceso, Lein preparó su salida y buscó a un sucesor capaz de impulsar el desarrollo comercial de la empresa y enfrentar la complejidad Un aumento considerable en metros cuadrados permitió atender mejor las necesidades del mercado. Desde 2001, la empresa contaba con una bodega de seis mil metros cuadrados construida originalmente para arriendo. Durante varios años fue ocupada por Emasa, pero desde 2008 Emaresa comenzó a utilizarla directamente, triplicando su capacidad de almacenaje, aunque esta siguió siendo insuficiente. Tres años después, el espacio de bodegaje a piso superó los 20 mil La mayor empresa metalúrgica del país pasa a formar parte del Grupo Emaresa. En 2011, dando un paso relevante en el mercado, Emaresa adquiere Inamar, ubicada en Renca, compañía con 65 años de experiencia y líder en soluciones de ingeniería y equipos de levante. Entre los efectos positivos de esta incorporación destacan las ventajas competitivas derivadas de las sinergias, junto con nuevas oportunidades de desarrollo y aprendizaje para los trabajadores. La integración y la gestión coordinada fortalecen la labor de ambas empresas, que en conjunto cuentan con una superficie disponible de 150 mil m² 40 años de experiencia en Calderería Pesada llega al Grupo Emaresa. Se incorpora al Grupo Emaresa la firma Vapor Industrial; empresa que por más de 40 años ha dedicado sus esfuerzos al desarrollo y profesionalización de la calderería pesada en Chile, fabricando equipos de alta complejidad para los diversos sectores industriales, tales como estanques GLP, equipos para Centrales Hidroeléctricas, equipos asociados al mercado de la calderería y distribuidoras de gas licuado, entre otras.
1972 – Nace Emaresa
1982 – Más personalidad y más infraestructura
1993 – Nuevo edificio corporativo
1997 – Mayores desafíos, nuevas Unidades de Negocios
2008 – Cambio en el equipo. Asume nuevo Gerente General
2008 – Nuevo Centro de Distribución
2011 – Incorporación de Inamar
2017 – Incorporación de Vapor Industrial